{"id":23271,"date":"2026-01-05T14:26:12","date_gmt":"2026-01-05T17:26:12","guid":{"rendered":"https:\/\/doctorhoogstra.com\/?p=23271"},"modified":"2026-01-05T14:26:12","modified_gmt":"2026-01-05T17:26:12","slug":"postoperatorio-en-tiempo-record-la-ventaja-termica-del-laser-sobre-el-trauma-del-bisturi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/doctorhoogstra.com\/pt\/postoperatorio-en-tiempo-record-la-ventaja-termica-del-laser-sobre-el-trauma-del-bisturi\/","title":{"rendered":"Postoperatorio en tiempo r\u00e9cord: La ventaja t\u00e9rmica del l\u00e1ser sobre el trauma del bistur\u00ed."},"content":{"rendered":"<p>La mirada es, para muchos argentinos, el verdadero documento de identidad. No se renueva, no se esconde detr\u00e1s de la ropa de moda, no necesita presentaci\u00f3n: entra a una reuni\u00f3n antes que las palabras. Por eso la decisi\u00f3n de intervenir los p\u00e1rpados no se vive como un gesto fr\u00edvolo, sino como una apuesta delicada: rejuvenecer sin cambiar la esencia, descansar la mirada sin borrar la historia del rostro. El temor de \u201cperderse\u201d en el espejo o de quedar con la t\u00edpica \u201cmirada operada\u201d es frecuente en el consultorio, y es justamente all\u00ed donde la tecnolog\u00eda l\u00e1ser ha cambiado las reglas del juego.<\/p>\n<p>En el R\u00edo de la Plata, la est\u00e9tica tiene una particularidad muy marcada: se valora la naturalidad por encima del exhibicionismo quir\u00fargico. No se busca el p\u00e1rpado perfecto de cat\u00e1logo, sino la versi\u00f3n m\u00e1s fresca de uno mismo. Ese ideal rioplatense de discreci\u00f3n, combinado con una vida laboral y social intensa, exige algo que la cirug\u00eda cl\u00e1sica no siempre lograba: un postoperatorio r\u00e1pido, previsible y con m\u00ednima huella visible. A partir de esta demanda naci\u00f3 la incorporaci\u00f3n del l\u00e1ser como eje central de la pr\u00e1ctica en la Cl\u00ednica Hoogstra, no solo como una herramienta t\u00e9cnica, sino como una filosof\u00eda de m\u00ednima agresi\u00f3n tisular.<\/p>\n<p>Para entender por qu\u00e9 el l\u00e1ser cambia el postoperatorio, primero hay que recordar qu\u00e9 tan sofisticada es la anatom\u00eda palpebral. El p\u00e1rpado es la zona de piel m\u00e1s fina del cuerpo humano, con un espesor de fracciones de mil\u00edmetro, apoyada sobre el m\u00fasculo orbicular y separada del globo ocular por una compleja estructura de soporte. Cl\u00e1sicamente se la describe en tres l\u00e1minas: una lamela anterior formada por piel y m\u00fasculo orbicular; una lamela media, que incluye el septum orbitario y la grasa; y una lamela posterior, constituida por el tarso y la conjuntiva. Cualquier intervenci\u00f3n que ignore este delicado equilibrio entre capas, ligamentos cantales y vector de tracci\u00f3n del m\u00fasculo orbicular corre el riesgo de alterar la forma del ojo.<\/p>\n<p>Con el paso de los a\u00f1os, la laxitud palpebral se hace evidente: el septum orbitario cede, las bolsas grasas protruyen, la piel pierde col\u00e1geno y elasticidad, y el m\u00fasculo orbicular adelgaza. El resultado es ese aspecto de cansancio cr\u00f3nico que los pacientes describen como \u201cparezco enojado\u201d o \u201cme veo triste aunque est\u00e9 bien\u201d. Desde el punto de vista anat\u00f3mico, no se trata solo de \u201csobra de piel\u201d, sino de una redistribuci\u00f3n de vol\u00famenes y vectores de tensi\u00f3n que involucra la \u00f3rbita, el p\u00f3mulo y la ceja. La cirug\u00eda moderna ya no puede limitarse a cortar lo que sobra; debe respetar y, en la medida de lo posible, preservar.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, la blefaroplastia cl\u00e1sica con bistur\u00ed fue el est\u00e1ndar. Se realizaban incisiones cut\u00e1neas, se resecaban segmentos de piel, m\u00fasculo orbicular y, a menudo, bolsas grasas. Bien ejecutada, sigue siendo una t\u00e9cnica v\u00e1lida. Sin embargo, el bistur\u00ed produce un trauma mec\u00e1nico inevitable: corta indiscriminadamente piel, vasos sangu\u00edneos y linf\u00e1ticos. Esa agresi\u00f3n pone en marcha una cascada inflamatoria intensa, con edema, equimosis y un per\u00edodo de recuperaci\u00f3n que puede extenderse varias semanas. Adem\u00e1s, cuando se reseca en exceso la lamela anterior o se acorta el p\u00e1rpado inferior sin respetar los ligamentos de sost\u00e9n, aumenta el riesgo de redondeo de la hendidura palpebral, ojo \u201ctriste\u201d o incluso ectropi\u00f3n, que son precisamente los estigmas que hoy los pacientes quieren evitar.<\/p>\n<p>La introducci\u00f3n del l\u00e1ser de CO\u2082 en la cirug\u00eda palpebral cambi\u00f3 este paradigma al reemplazar el corte fr\u00edo del bistur\u00ed por una interacci\u00f3n t\u00e9rmica controlada con el tejido. A diferencia de una cuchilla, el l\u00e1ser es luz concentrada que se absorbe preferentemente en el agua intracelular. Al alcanzar una determinada energ\u00eda, esa agua se vaporiza en forma casi explosiva, permitiendo una incisi\u00f3n extremadamente fina. Pero lo m\u00e1s importante no es la incisi\u00f3n en s\u00ed, sino el halo de coagulaci\u00f3n inmediato que la rodea: los peque\u00f1os vasos sangu\u00edneos y linf\u00e1ticos se sellan al instante, reduciendo dram\u00e1ticamente el sangrado y la difusi\u00f3n de mediadores inflamatorios.<\/p>\n<p>Esta \u201cventaja t\u00e9rmica\u201d es el coraz\u00f3n del postoperatorio en tiempo r\u00e9cord. Al defender al tejido frente a la agresi\u00f3n mec\u00e1nica y a la microhemorragia, el l\u00e1ser acorta la fase inflamatoria, que es la responsable del edema marcado y de los hematomas visibles. En lugar de abrir y desgarrar estructuras, las diseca mediante microvaporaci\u00f3n y, al mismo tiempo, las coagula. En planos tan finos como el septum orbitario o las delicadas bolsas grasas del p\u00e1rpado inferior, esta precisi\u00f3n permite esculpir m\u00e1s que resecar, conservando vol\u00famenes estrat\u00e9gicos y minimizando el compromiso de los sistemas vascular y linf\u00e1tico.<\/p>\n<p>Hay otro fen\u00f3meno que solo la energ\u00eda t\u00e9rmica bien manejada puede ofrecer: la retracci\u00f3n t\u00e9rmica del col\u00e1geno. Cuando el col\u00e1geno se expone a una temperatura controlada, sus fibras se contraen de manera inmediata y se remodelan a mediano plazo. Esta propiedad es clave en la piel palpebral, donde unos pocos mil\u00edmetros de retracci\u00f3n pueden traducirse en un cambio notable de tensi\u00f3n y textura sin necesidad de quitar tejido. La cirug\u00eda con bistur\u00ed no puede inducir esta retracci\u00f3n profunda; se limita a acortar por resecci\u00f3n. El l\u00e1ser, en cambio, tensa desde dentro.<\/p>\n<p>La Blefaroplastia L\u00e1ser sin resecci\u00f3n de piel que realizamos en la Cl\u00ednica Hoogstra es, justamente, la cristalizaci\u00f3n de esta nueva forma de entender la cirug\u00eda est\u00e9tica: una medicina de preservaci\u00f3n y no de sacrificio. En lugar de partir de la tijera o el bistur\u00ed, partimos del respeto por la lamela anterior. La correcci\u00f3n de las bolsas grasas se realiza por v\u00eda transconjuntival, es decir, desde la superficie interna del p\u00e1rpado, sin cicatriz visible en la piel y sin debilitar el soporte anterior. La grasa no se \u201cvac\u00eda\u201d sin criterio, sino que se redistribuye o reseca en forma medida, manteniendo los vol\u00famenes que sostienen el surco palpebromalar y evitan el aspecto de ojo hundido.<\/p>\n<p>Una vez tratadas las estructuras internas, la piel se trabaja desde el exterior con l\u00e1ser fraccionado de CO\u2082, que genera columnas microsc\u00f3picas de calor rodeadas de tejido sano. Cada disparo induce retracci\u00f3n t\u00e9rmica focal y estimula la producci\u00f3n de nuevo col\u00e1geno, logrando un efecto tensor y de afinamiento de arrugas finas sin necesidad de cortar y suturar. La superficie cut\u00e1nea, lejos de ser mutilada, es estimulada a regenerarse. Esto explica por qu\u00e9 los pacientes suelen referir no solo \u201cmenos bolsas\u201d, sino tambi\u00e9n una mejora general de la textura y del color de la piel palpebral.<\/p>\n<p>A mitad de camino entre la cl\u00ednica y el quir\u00f3fano, el l\u00e1ser permite adaptar la intervenci\u00f3n al estado real de los tejidos y a los deseos del paciente. En muchos casos, especialmente en personas de mediana edad con laxitud moderada, esta filosof\u00eda de no resecci\u00f3n cut\u00e1nea consigue resultados muy naturales, manteniendo intacta la forma del ojo y evitando el estigma del \u201cp\u00e1rpado recortado\u201d. En casos de excesos cut\u00e1neos severos, se puede combinar con una m\u00ednima resecci\u00f3n de piel cuidadosamente planificada, pero aun en esos escenarios la energ\u00eda l\u00e1ser sigue siendo el eje del procedimiento, porque reduce el trauma global y el tiempo de recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica diaria, la diferencia entre la cirug\u00eda palpebral cl\u00e1sica y la cirug\u00eda asistida por l\u00e1ser se ve con nitidez cuando se comparan los postoperatorios. El bistur\u00ed, al cortar sin coagular simult\u00e1neamente, obliga a una hemostasia m\u00e1s agresiva y suele dejar m\u00e1s equimosis. El l\u00e1ser, al coagular a la vez que incide, genera un campo operatorio l\u00edmpido y un tejido menos inflamado. Esto no significa ausencia absoluta de hematomas o hinchaz\u00f3n \u2014ser\u00eda poco serio prometerlo\u2014, pero s\u00ed una magnitud menor, con menos d\u00edas de \u201ccara de operado\u201d.<\/p>\n<p>Para sintetizar estas diferencias en t\u00e9rminos t\u00e9cnicos, podemos observar:<\/p>\n<table>\n<thead>\n<tr>\n<th>Aspecto<\/th>\n<th>Blefaroplastia con bistur\u00ed tradicional<\/th>\n<th>Blefaroplastia con l\u00e1ser CO\u2082<\/th>\n<\/tr>\n<\/thead>\n<tbody>\n<tr>\n<td>Tipo de acci\u00f3n<\/td>\n<td>Corte mec\u00e1nico fr\u00edo<\/td>\n<td>Vaporizaci\u00f3n y coagulaci\u00f3n t\u00e9rmica simult\u00e1nea<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Efecto sobre vasos sangu\u00edneos<\/td>\n<td>Seccionados, hemostasia posterior<\/td>\n<td>Coagulaci\u00f3n inmediata, menor sangrado<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Efecto sobre vasos linf\u00e1ticos<\/td>\n<td>Seccionados, mayor difusi\u00f3n de edema<\/td>\n<td>Sellado parcial, menor respuesta inflamatoria<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Retracci\u00f3n de col\u00e1geno<\/td>\n<td>Indirecta, solo por resecci\u00f3n de piel<\/td>\n<td>Directa, por retracci\u00f3n t\u00e9rmica y neocolag\u00e9nesis<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Equimosis y edema habituales<\/td>\n<td>M\u00e1s intensos y prolongados<\/td>\n<td>M\u00e1s leves y de menor duraci\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Resecci\u00f3n de piel<\/td>\n<td>Frecuente, con cicatriz cut\u00e1nea visible<\/td>\n<td>Frecuente o nula; posible manejo sin resecci\u00f3n en muchos casos<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Forma de la hendidura palpebral<\/td>\n<td>Mayor riesgo de modificaci\u00f3n si hay sobre-resecci\u00f3n<\/td>\n<td>Mejor preservaci\u00f3n de la forma y del soporte<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Retorno social estimado<\/td>\n<td>10\u201320 d\u00edas seg\u00fan caso<\/td>\n<td>5\u201310 d\u00edas seg\u00fan caso<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>En la experiencia de la Cl\u00ednica Hoogstra, la mayor\u00eda de los pacientes sometidos a blefaroplastia l\u00e1ser sin resecci\u00f3n cut\u00e1nea retoman actividades laborales livianas en pocos d\u00edas, y suelen sentirse socialmente c\u00f3modos \u2014con ayuda de maquillaje ligero\u2014 alrededor de la primera semana. En la blefaroplastia cl\u00e1sica, ese mismo umbral de comodidad social suele correrse una semana o m\u00e1s hacia adelante. Para el paciente argentino actual, que trabaja, viaja y mantiene una vida social activa, esa semana de diferencia puede ser decisiva para optar por una t\u00e9cnica u otra.<\/p>\n<p>Ahora bien, el l\u00e1ser no es solo una herramienta quir\u00fargica; es el eje tecnol\u00f3gico alrededor del cual se articula toda una forma de entender el rejuvenecimiento facial. En la Cl\u00ednica Hoogstra, la energ\u00eda lum\u00ednica se combina con principios s\u00f3lidos de anatom\u00eda facial y con una lectura est\u00e9tica muy ligada a la cultura rioplatense. No se trata de \u201cborrar a\u00f1os\u201d de manera agresiva, sino de armonizar los diferentes compartimentos de la cara: p\u00e1rpados, cejas, p\u00f3mulos, surcos. El l\u00e1ser se convierte as\u00ed en un bistur\u00ed de luz que respeta vol\u00famenes, preserva la identidad y reduce cicatrices visibles.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista cient\u00edfico, esta filosof\u00eda se apoya en conceptos bien establecidos: la importancia de preservar la lamela media para evitar retracciones cicatrizales; la necesidad de mantener la integridad del tend\u00f3n cantal lateral para conservar el \u00e1ngulo del ojo; el rol del m\u00fasculo orbicular como esf\u00ednter funcional y soporte est\u00e9tico del p\u00e1rpado. La cirug\u00eda palpebral contempor\u00e1nea ya no se concibe como una \u201climpieza\u201d de piel y grasa, sino como una microcirug\u00eda de planos que deben conservar su continuidad anat\u00f3mica. El l\u00e1ser, al minimizar la tracci\u00f3n mec\u00e1nica y permitir cortes extremadamente finos, es un aliado natural de este abordaje de precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>La llamada \u201cno agresi\u00f3n\u201d tisular no significa pasividad, sino intervenci\u00f3n inteligente. En lugar de forzar al organismo a adaptarse a un cambio brusco, se le ofrece un est\u00edmulo controlado que desencadena mecanismos de reparaci\u00f3n de mejor calidad. La retracci\u00f3n t\u00e9rmica del col\u00e1geno, seguida de la neocolag\u00e9nesis inducida por el l\u00e1ser fraccionado, es un ejemplo claro: no se obliga a la piel a cerrar una herida extensa, sino que se la invita a regenerarse desde m\u00faltiples microzonas de da\u00f1o calculado, rodeadas de tejido sano. El resultado suele ser una piel palpebral m\u00e1s tensa, m\u00e1s homog\u00e9nea y con menos l\u00edneas finas, todo dentro del propio mapa de la persona, sin cambios de forma artificiosos.<\/p>\n<p>Este enfoque de preservaci\u00f3n se extiende m\u00e1s all\u00e1 de los p\u00e1rpados. En el tercio medio e inferior de la cara, la combinaci\u00f3n de l\u00e1seres fraccionados, tensado d\u00e9rmico y, cuando es necesario, peque\u00f1as resecciones cut\u00e1neas estrat\u00e9gicas permite reposicionar y mejorar sin recurrir siempre a grandes cicatrices. El futuro inmediato de la est\u00e9tica facial apunta a integrar a\u00fan m\u00e1s estas tecnolog\u00edas con tratamientos regenerativos, como factores de crecimiento o c\u00e9lulas madre mesenquimales, potenciando la capacidad de la piel para responder al est\u00edmulo t\u00e9rmico con una regeneraci\u00f3n de mayor calidad.<\/p>\n<p>En el contexto argentino, donde la sensibilidad est\u00e9tica es fina y el rechazo a los rostros \u201ctipo exportaci\u00f3n\u201d es evidente, la Blefaroplastia L\u00e1ser sin resecci\u00f3n de piel se consolida como una evoluci\u00f3n l\u00f3gica de la medicina est\u00e9tica. No se vende como una moda tecnol\u00f3gica, sino como el siguiente paso natural de una cirug\u00eda que aprendi\u00f3 de sus excesos. Los ojos ya no se agrandan ni se vac\u00edan; se respetan. La identidad facial no se negocia a cambio de unos a\u00f1os menos: se acompa\u00f1a, se afina, se ilumina.<\/p>\n<p>El futuro de la est\u00e9tica, tal como lo vemos desde la experiencia diaria en el quir\u00f3fano, va en esa direcci\u00f3n: menos bistur\u00ed, m\u00e1s energ\u00eda controlada; menos resecci\u00f3n, m\u00e1s preservaci\u00f3n y remodelado; menos tiempo de aislamiento, m\u00e1s retorno r\u00e1pido a la vida cotidiana. La \u201cventaja t\u00e9rmica\u201d del l\u00e1ser sobre el trauma del bistur\u00ed no es solo una cuesti\u00f3n de d\u00edas de edema; es la posibilidad de intervenir sin violentar, de rejuvenecer sin desfigurar, de operar sin que la cirug\u00eda cuente su propia historia sobre la cara del paciente.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, algunas de las preguntas que m\u00e1s suelen aparecer en la consulta sobre l\u00e1ser y postoperatorio.<\/p>\n<p>La primera inquietud frecuente es si el l\u00e1ser \u201cduele m\u00e1s\u201d que el bistur\u00ed, tanto durante como despu\u00e9s de la cirug\u00eda. En realidad, el paciente no percibe el tipo de instrumento que se est\u00e1 usando porque la intervenci\u00f3n se realiza bajo anestesia local con o sin sedaci\u00f3n, seg\u00fan el caso. Lo que cambia es la cantidad de inflamaci\u00f3n posterior: al haber menos sangrado y menos trauma mec\u00e1nico, el dolor suele ser leve, m\u00e1s bien una sensaci\u00f3n de tirantez o ardor los primeros d\u00edas, que se controla con analg\u00e9sicos simples y medidas locales. Muchos pacientes refieren que esperaban un postoperatorio m\u00e1s molesto de lo que realmente experimentan.<\/p>\n<p>Otra pregunta clave es cu\u00e1nto tiempo real lleva volver al trabajo despu\u00e9s de una blefaroplastia l\u00e1ser. La respuesta depende del tipo de actividad y del umbral est\u00e9tico de cada persona, pero, en t\u00e9rminos generales, quien realiza tareas de oficina o trabajo remoto suele sentirse en condiciones de retomar en pocos d\u00edas, aun con algo de enrojecimiento o leve hinchaz\u00f3n. Para actividades que implican trato cara a cara constante, la mayor\u00eda de los pacientes prefiere esperar aproximadamente una semana, cuando la mayor parte de los signos visibles se han atenuado y se puede recurrir a maquillaje ligero. En comparaci\u00f3n con la cirug\u00eda tradicional, este intervalo tiende a ser sensiblemente m\u00e1s corto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es habitual que quienes consultan tengan un exceso cut\u00e1neo muy marcado y se pregunten si el l\u00e1ser, por s\u00ed solo, \u201calcanza\u201d. La respuesta honesta es que no todos los casos se resuelven sin ning\u00fan tipo de resecci\u00f3n de piel. En laxitudes extremas, especialmente en pacientes de mayor edad o con historia de adelgazamiento importante, puede ser necesario combinar el l\u00e1ser con una resecci\u00f3n m\u00ednima, cuidadosamente medida y ubicada en pliegues naturales. Aun as\u00ed, la filosof\u00eda no cambia: se reseca lo indispensable y se conf\u00eda en la retracci\u00f3n t\u00e9rmica y la remodelaci\u00f3n d\u00e9rmica inducida por el l\u00e1ser para completar el resultado, preservando la forma y evitando el sobreacortamiento del p\u00e1rpado.<\/p>\n<p>Un temor muy concreto es si la blefaroplastia l\u00e1ser deja ojos redondos, \u201cestirados\u201d o con expresi\u00f3n sorprendida. Esa imagen no depende tanto de la herramienta utilizada como de la filosof\u00eda quir\u00fargica. Las miradas artificiales que muchos pacientes quieren evitar provienen, en general, de resecciones excesivas de piel, debilitamiento del tend\u00f3n cantal lateral o alteraciones del soporte del p\u00e1rpado inferior. La t\u00e9cnica l\u00e1ser, al apoyarse en la preservaci\u00f3n de la lamela anterior y en el abordaje transconjuntival, se orienta justamente a mantener la forma original del ojo. La meta no es cambiar la hendidura palpebral, sino despejarla y rejuvenecerla desde dentro, respetando el \u201cdibujo\u201d propio de cada paciente.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, surge a menudo la duda de si un resultado obtenido con l\u00e1ser dura menos que uno logrado con cirug\u00eda tradicional. Desde el punto de vista anat\u00f3mico, lo que determina la duraci\u00f3n es el respeto por las estructuras de sost\u00e9n y la correcci\u00f3n adecuada de las bolsas grasas y laxitudes, no el tipo de instrumento. La retracci\u00f3n t\u00e9rmica del col\u00e1geno y la neocolag\u00e9nesis inducidas por el l\u00e1ser proporcionan una calidad de tejido muy favorable en el mediano plazo. El envejecimiento, por supuesto, contin\u00faa; no existe una t\u00e9cnica que lo detenga. Pero cuando se trabaja sobre bases anat\u00f3micas s\u00f3lidas, con preservaci\u00f3n y sin excesos de resecci\u00f3n, los resultados con l\u00e1ser son duraderos y, sobre todo, envejecen de manera arm\u00f3nica, sin saltos bruscos ni secuelas cicatrizales que delaten la intervenci\u00f3n con el paso de los a\u00f1os.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Menos dolor y curaci\u00f3n veloz gracias al l\u00e1ser<\/p>","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[328],"tags":[],"class_list":["post-23271","post","type-post","status-publish","format-standard","category-blog-medicina-estetica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/doctorhoogstra.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23271","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/doctorhoogstra.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/doctorhoogstra.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorhoogstra.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorhoogstra.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23271"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/doctorhoogstra.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23271\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/doctorhoogstra.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23271"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorhoogstra.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23271"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/doctorhoogstra.com\/pt\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23271"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}